Creo que te va a sorprender recibir esta carta, pero hace tiempo que tengo ganas de comunicarme con vos y hasta estuve pensando que también vos debés querer conocerme.
Vengo pensando mucho en papá últimamente. Lo extraño, lo necesito, y la verdad es que ya se me fue la bronca.
Nunca tuvimos buena relación. Además de que él no estaba nunca en casa, siempre tuvo una actitud muy crítica hacia mí, muy exigente en todo. No había modo de darle el gusto. No había modo de dejarlo contento. Siempre pedía más, siempre esperaba más.
Cuando yo deseaba una felicitación por las buenas notas, lo que recibía era su frase "no hacés más que cumplir con tu deber" o a veces la otra "lo que hacés lo hacés para vos, no para mí"
Y yo siempre traté de ser mejor para él, siempre me maté para demostrarle que merecía su cariño. Decía que él no me importaba, pero sí que me importaba, y mucho.
Heredé de él su pasión por la literatura, y también por el tenis. A veces me doy cuenta de que esas cosas que tanto me han molestado en él las heredé también, y eso me pone muy mal.
A pesar de que ya ha pasado casi un año no me hago a la idea de que esté muerto, sabés? Me parece que en cualquier momento va a llegar con su valija, como si nada. Se va a sentar en su sillón, y va a armar la pipa con esos gestos suyos tan definidos. Con ese ritmo tan preciso que nunca supe si partía de sus manos o de sus ojos.
A veces siento el olor de su tabaco con su presencia y me lleno de alegría y a la vez de tristeza.
Todavía no puedo perdonarlo. Ya se me fue la bronca, sí. Pero todavía no puedo perdonarlo.
Sueño con el momento en que te conocí, Ana Clara. El momento en que nos encontramos las dos, llorando sobre su ataud, llamándolo papá. Las miradas y murmullos de la gente. La huída de mi madre y de la tuya.
En sueños me vuelve la angustia, el no entender nada... las ganas de que viva para que vuelva a morirse.
Fue encontrarme de pronto espejada en una hermana que además lleva mi nombre. A veces me río de eso, sabés? De lo turro que fue el viejo al bautizarnos igual. Sería para no correr el riesgo de equivocarse?
Yo siempre había querido tener una hermana. Ahora cuando pienso en vos me pregunto cómo sería ser hermanas, darnos la oportunidad de conocernos, de compartir algunas cosas, qué sé yo.
Por eso te escribo, para invitarte a que nos encontremos, a que aprendamos juntas a dejar de ser hijas únicas, a encontar cosas en común, a contarnos cómo era nuestro padre, a ir juntas al cementerio tal vez. A que algún día nos podamos reír de todo esto.
Espero tu respuesta, hermana.
Un beso.
Ana Clara.






